El duro pulso entre el hombre y los puentes sobre el río Gállego

Texto de Victor Barón

El río Gállego ha formado una muralla natural que ha aislado y protegido a la ciudad de Zaragoza, pero a la vez ha dificultado notablemente las comunicaciones entre ambas orillas.

La construcción de un puente sólido sobre este río, junto a la ciudad de Zaragoza, resulto ser una de las empresas más difíciles y problemáticas de todas las conocidas en el siglo XVI, al menos en Aragón. Por aquellos lejanos tiempos, año 1578, se comenzó la construcción de un puente de obra con once arcos de piedra. Los trabajos en el puente fueron sumamente dificultosos debido a las continuas avenidas del río. De hecho en 1582, estando ya en obras muy avanzadas, sobrevino una inundación tan grande que se llevó y destrozó gran parte del puente, quedando solamente en pie cinco arcadas y bastante resquebrajadas, por cierto.

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año 2019 (2)

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año 2018 pasarela sobre el Gállego

año 2018 (2)

Una vez más se volvió a la utilización de barcas para cruzar el impredecible río, y un nuevo intento por construir un nuevo puente, esta vez de madera. Se realizó a continuación de lo que restaba del antiguo de piedra, del que se aprovecharían algunos pilares. También fue destruido, y los siguientes… también, era una lucha que puso de manifiesto, una vez más, el carácter terco del aragonés. La escasa consistencia del lecho del río les estaba ganando la partida y las soluciones definitivas no llegaban.

Desde el año 1400 la continuada construcción de puentes y pasarelas sobre el río Gállego fue una constante. Se trataba de la arteria principal que comunicaba Madrid a Francia por Zaragoza y la Junquera, aparte de ser camino natural a Barcelona, y eso era vital para las comunicaciones de la época.

Los pasos por los sucesivos puentes y pontones que a lo largo de los siglos han existido sobre el río Gállego, siempre estuvieron reglados y controlados, nadie se escapa al obligado peaje, era todo un mundo, que no tenía nada que ver con la visión que de ello podamos hacernos en nuestros días.

Arancel de 1772
Arancel de 1772

La empresa que lo construyó cobró un peaje durante veinte años y, cuando terminado este plazo quedó su conservación a cargo del Estado, los ingenieros pudieron observar los graves defectos de que adolecía, viéndose precisados a proponer una limitación de cargas, a pesar de lo molesta que resultaba para el público esta medida en un lugar tan concurrido.

La antigua pasarela dió un satisfactorio servicio durante casi un siglo. Los carruajes que por ella transitaban debían mantener una cierta distancia de seguridad, era frecuente que por el centro de la misma cediera hasta casi medio metro, si el carro iba demasiado cargado… toda precaución era poca.

Pasarela
Pasarela. Al fondo a la derecha se puede apreciar parte de una de las arcadas del legendario Puente de Piedra de 1578, que nunca llegó a entrar en servicio.

Todo señala a que con anterioridad a la construcción del Puente de Santa Isabel en 1839, se realizó un intento con otro mucho más poderoso, 22 arcadas parece ser que tenía o que pretendía tener, pues nunca se completó, ¡impresionante pulso entre el hombre y un bravo río Gállego!

Arcadas de puente
Arcadas de puente

Los primeros años del nuevo puente colgante fueron duros. Las fuertes riadas arruinaron parte del mismo en 1839 Y 1841. No existen datos concretos, pero la gran riada del 2 de abril de 1883 bien pudo haber sido una de las más espectaculares: 1.370 metros cúbicos por segundo.

Puente
Puente colgante

No obstante en el mes de septiembre de 1900 se registraron 1548 metros cúbicos por segundo y la velocidad algo superior a los 4 metros segundo.

El viejo puente no estaba muy transitable en aquellos días, precisamente.

Puente

Los enfrentamientos entre los arrendadores y usuarios del puente, en todas sus épocas, fue una constante, que en ocasiones llevaba a las amenazas, incluso de muerte.

Fielato era el nombre popular que recibían las casetas de cobro de los arbitrios y tasas municipales sobre el tráfico de mercancías, aunque su nombre oficial era el de estación sanitaria, ya que aparte de su función recaudatoria servían para ejercer un cierto control sanitario sobre los alimentos que entraban en las ciudades.

Otros intentos seguirían con el pasar de los años, pero el agua torrencial del río Gállego puso a cada cual en su sitio.

Arcada de puente
Siglo XVI. El grabado corresponde al primitivo Puente de Piedra de once arcadas y que nunca llegó a ver el fi nal. Una fuerte riada lo destrozó cuando estaba a punto de ser inaugurado.

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